Verano 2026

El sábado 09 de agosto, nuestro despertador sonó a las 06:00 a.m, para prepararnos y bajar a la recepción del hotel ya que nos venían a recoger allí a las 06:45 a.m para emprender nuestra ruta por la Suiza sajona y bohemia.

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Tomamos un café para despejar y poder emprender la mañana con algo de actitud, pues por las mañanas y sin café está servidora no es persona.

Nuestro conductor llegó puntualmente a la puerta del hotel a la hora exacta que nos enviaron, en una furgoneta de nueve plazas a recogernos, nos ayudó a montar y nos fue hablando mientras recogía al resto de pasajeros. Nos informó que en la frontera quizá podían pedirnos nuestra identificación, por lo que no debíamos ir sin ella.

El sueño llamo a nuestra puerta y las 5 personas que íbamos en el transporte nos quedamos completamente dormidos, sé que atravesamos la frontera no porque nos pidieron la identificación, sino porque note que el conductor paró unos segundos, por el tráfico.

Cuando paro en un área de servicio sobre las 09:00 a.m nos informó que teníamos 15 minutos para comprar algo y desayunar, por lo que como nosotros llevábamos nuestro desayuno aprovechamos para ir al servicio y desayunar.

Una vez finalizado volvimos al coche y nos pusimos en marcha a nuestro primer punto de encuentro con la guía y el resto del grupo. A pesar de atravesar la frontera, la primera ruta aún pertenecía a la República Checa.

Cuando llegamos al parque natural y nos reunimos todos, la guía nos presentó a dos mujeres valencianas encantadoras por el hecho de ser españoles los cuatro, una vez hechas las presentaciones comenzamos a andar hasta que llegamos a un mirador donde se podían ver unas vistas impresionantes, grandes cañones, divisamos una fortaleza a lo lejos y el punto donde antaño se encontraba otra.

Paseamos por el puente, intentamos llegar a otro de los miradores, pero estaba cerrado.

Cuando terminamos de ver todo lo que podíamos, fuimos de regreso a los transportes y allí nos dieron una botella de agua a cada uno y una chocolatina. La guía nos dijo que nuestro siguiente punto estaba más o menos a una hora de distancia, y que después de esa visita iríamos a comde.

Nos pusimos en marcha atentos a los paisajes que dejábamos atrás y a los que se aproximaban. Al llegar, nos informó que nos tocaba andar entre 6-7km con alguna que otra pendiente. Ahí comenzaba la ruta de senderismo, de la cual me había enterado el día antes, pues yo no tuve poder de elección entre ninguna de las opciones que se me presentaba cuando reservé la actividad, ellos me la adjudicaron.

El camino estaba lleno de piedras incómodas, mucha arena y la vegetación estaba quemada, pero salteadamente. Por lo que no podíamos apreciar ninguna vista, hasta que a lo lejos, después de varios km, algunas cuestas y bastantes escaleras, divisamos el puente rocoso. Qué encanto. Ahora bien, pobres las personas que tienen que subir todos los días ahí arriba a trabajar, vaya mérito el suyo.

Llegamos a la cima, donde tuvimos que esperar al resto del grupo, mientras aprovechamos para tomar aire e inmortalizar el lugar. Una vez estábamos ya todos la guía cogió los tickets y nos mandó entrar para que pudiésemos ir a los dos miradores que había.

En uno de los miradores se veía todo el camino que habíamos subido y se apreciaba la vegetación quemada, los árboles eran tan altos que no se divisaba nada más. Al cabo de un rato, nos reunimos con la guía para poner rumbo al restaurante.

Una vez ya en el restaurante nos iban trayendo la comida que habíamos pedido, ya que tuvimos que elegir el día anterior, y las bebidas. Probamos la comida típica, que tanto había estado viendo el día anterior; he de decir que estaba buenísima me gustó, aunque poca cantidad.

Nada más terminamos de comer, a toda prisa hay que decir, nos pusimos en marcha al último punto, otros 3-4km de senderismo.

Esta vez el camino para llegar era cuesta abajo, lleno de rapas, y muchas escaleras, a quien se le ocurre poner escaleras y pendientes…. No piensan en las piernas.

Cuando llegamos abajo fuimos al recorrido en “barco” por el río, donde nos contaban que las piedras tenían formas, no vimos ninguna forma pero oye todo sea cuestión de imaginarse lo que se quiera.

La subida fue jodida, a tramos teníamos que parar y recuperar el aliento, las piernas me quemaban de dolor.

Una vez arriba mientras esperábamos al resto, tome aire, bebí todo el agua que me quedaba y me senté un rato. Cuando llegaron todos fuimos hacia las furgonetas y allí nos dieron agua fría.

** He de decir, que llevábamos todo incluido en la excursión, lo que se suponía (según me habían mandado) tenían que darnos desayuno, aperitivos y bebida y a mayores la comida del restaurante, pues bien, la bebida fueron 3 botellas de agua por persona, y una chocolatina, el aperitivo no se donde quedó. Lo que quiero decir es que el precio exageradamente alto para senderismo no compensa, las vistas son diferentes, pero la calidad precio no es la adecuada**

Pusimos rumbo a Praga pues ya habíamos terminado el viaje, después de unas horas de camino nos dejaron en el hotel. Nos dimos un refrescon y al poco nos fuimos a cenar a un japonés que yo le tenía muchas ganas.

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Creo que no habíamos comido tanto nunca, y con nuestros cócteles en mano fue una noche diferente. Recuperando fuerzas y energía pero a nuestra manera.

Después de cenar nos fuimos directamente al hotel, pues estábamos reventados, queríamos darnos una ducha y descansar. El cuerpo decía hasta aquí he llegado.

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