Verano 2026

El miércoles 12 de agosto, nos levantamos y preparamos con tranquilidad pues el día se presentaba tranquilo, con poco que ver, supuestamente ya lo habíamos visto todo según Diego, por lo que solo íbamos a pasear y pasar el día.

Salimos del hotel y nos fuimos a desayunar al Starbucks, sitio de siempre, desayuno de siempre. Un café de los míos con unos croissants de pistacho, un zumo de naranja y unos pancakes para Diego.

Después de desayunar fuimos paseando por la zona no tan transitada por turistas, a mitad de camino nos vino la inspiración y decidimos ir a la Torre Eiffel checa, Petřínská rozhledna, escaleras y escaleras, pendiente y más pendiente. Nuestras vacaciones estaban pareciendo más ejercicio que descanso.

A medida que íbamos subiendo las vistas eran increíbles, la paz que se iba respirando en medio de la naturaleza dejando atrás el ajetreo de la ciudad era indescriptible.

Al final, después de mucho subir, de mucho andar y de tanto calor, llegamos a la cima. Nada más llegar nos cogimos unos helados para refrescar y aguantar el calor.

Se había terminado la calma, allí arriba era pura multitud de gente por todos lados. Buscamos un pequeño hueco en uno de tantos bancos para poder sentarnos a comer nuestro helado mientras mirábamos lo inmensa y pequeña que parecía la torre a la vez.

Una vez terminamos de comer el helado buscamos uno de los mejores puntos para hacer fotos intentando que no saliese mucha gente, pero a la vez dejando una vista increíble.

Bajamos por un camino diferente para disfrutar un poco más de las vistas, al final fuimos recorriendo poco a poco toda la ciudad en otra dirección. Cuando llegamos al centro era hora de ir buscando donde comer, íbamos a ir al Five Guys que estaba en el centro comercial, pero nos querían estafar 40€ por dos hamburguesas por lo que nos fuimos y escogimos otro lugar.

Una vez terminamos de comer, tranquilamente y sin prisas, me cogí un café para tomar de camino al hotel, pues Diego quería ir a desacate un poco de la caminata que nos habíamos metido.

Mientras él descansaba yo veía unos capítulos de alguna serie y anime en el teléfono. Cuando despertó, fuimos a la rutina matutina de la tarde, unas fresas con chocolate pero esta vez yo me cogí unas patatas especiales que vimos allí.

Al terminar dimos otro paseo por la ciudad y entramos a una tienda friki que también tenía libros, allí alguien se indignó viendo que estaban colocando mal la base de unas espadas del Señor de los anillos.

Terminamos el día cenando en el MacDonald’s y yendo a dormir para coger el vuelo al día siguiente de regreso a Madrid, y de allí a casa para descansar antes de volver a la rutina diaria.

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