El jueves 25 de diciembre a las 13:05 p.m cogíamos el vuelo de Madrid a Edimburgo, con una escala de 3h50 en Amsterdam.
Llegamos a Ámsterdam a las 15:05 p.m y decidimos comer algo, miramos donde comer de los lugares que había en el aeropuerto y nos decantamos por el Burguer King. Después de comer fuimos a tomarnos un café mientras seguíamos esperando nuestro vuelo dirección al destino final.
Una vez nuestro vuelo llegó nos separaba 1h 30 de nuestro destino, amenizamos el viaje con un poco de música o una película. A las 19:30 p.m llegamos al Esimburgh AirPort, cogimos un autobús que nos llevaba al centro y allí iríamos a nuestro hotel EasyHotel Edimburgh.
Nada más llegar hicimos el check-in, dejamos nuestras cosas después de ver nuestro “habitación de avión” así apodada por Diego y salimos fuera a pasear y a cenar.
Estábamos en Diciembre por lo que ya era muy de noche en la ciudad, todo estaba lleno de adornos navideños y muy iluminado. Era muy bonito pasear viendo como cada lugar se iluminaba de colores, los monumentos, las ferias, el mercado navideño que ya estaba cerrado.


Pasamos durante horas arropados por el ambiente y la iluminación, abrigados por el frío y sonriendo por seguir descubriendo lo que nos podía ofrecer esa ciudad ese país Escocés.


Recorríamos mitad de la ciudad esa noche, ilusionandos por conocer y ver todo perfectamente iluminado y adornado.
Después de horas paseando e inmortalizándolo todo, decidimos ir a cenar y descansar para aprovechar el día siguiente al máximo.
Lo único que estaba habierto a las 00:00 a.m era el macdonals cosa que no nos importaba, siempre recurríamos a ello. Por lo que fuimos de cabeza a cenar, pues teníamos bastante hambre ya.
Mientras regresábamos al hotel, paramos en una tienda 24h a coger bebida y algún picoteo para la noche mientras veíamos algo en la cama.
Decidimos donde desayunar al día siguiente y que ver, pues había mucho que encontrar y descubrir, por lo que una vez con todo en regla nos recogimos a descansar.

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