Navidad 2025

El sábado 27 de diciembre nuestro despertador sonó a las 06:30 a.m, nos levantamos, desperezamos, nos preparamos y con unos cafés que habíamos cogido el día anterior nos dirigimos hacia Charlotte Square, el punto de encuentro donde nos encontraríamos con nuestro guía y autobús para comenzar la aventura.

El Lago Ness, Glencoe y las Tierras Altas:

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A las 07:15 a.m estábamos en el punto de encuentro puntualmente esperando, muertos del sueño y con frío. Cuando llegó el autobús, se bajó el guía y mientras escaneaba los tiquets nos dejaba entrar al autobús.

Una vez estaba todo el grupo en el autobús nos explicó que íbamos a hacer una parada a lo largo del trayecto para desayunar,

Durante casi una hora y media pudimos dormir, despertamos cuando estábamos aparcando para desayunar. Nos habían llevado a un restaurante típico “Amish”, nos cogimos unos sándwiches, un par de zumos y unos cafés. La comida estaba riquísima y la atención maravillosa la verdad.

Nada más terminar de desayunar volvimos a poner rumbo, después de casi otra hora de camino paramos en el primer punto, Callander, hicimos fotos, contemplamos las vistas y seguimos el recorrido, paramos en el Mirador del Lago Tulla, Glencoe, Fuerte William, Fuerte Augusto y en el Monumento al Comando.

Allí nos dejaron libres unas largas horas, donde comimos, paseamos, buscamos al monstruo del lago Nes, pero sobre todo, recorrimos el pueblo entero.

Probamos la comida típica, algo que la verdad con nosotros no ha triunfado.

Entramos en las tiendas de souvenir a mirar lo que había, fuimos a un súper a coger algo para picar y para beber. Y cuando ya quedaban 15 minutos de la hora que nos dijeron, fuimos dirección al autobús.

Por último nos fuimos directos a Pitlochry, un lugar típico por sus helados, no los probamos por la tremenda cola que había. Nos dijeron que algo que la hacía peculiar, era el vagón restaurante donde se había grabado una película de Mission Imposible.

Habíamos pasado un día increíble, viendo paisajes fantásticos, y disfrutando mucho de cada momento. Justo cuando íbamos camino al autobús nos empezó a llover, por suerte no estábamos lejos y no nos mojamos mucho.

Ya dentro del autobús, esperamos al resto que aún no había llegado y una vez estábamos todos nos pusimos rumbo a Edimburgo de nuevo, nos quedaban 85 minutos de camino más o menos, por lo que nos pusimos a picotear unas galletas.

Eran las 20:30 p.m, más o menos, cuando llegamos al punto de salida, allí nos despedimos y emprendimos nuestra ruta nocturna a pasear por allí.

Cuando nos entró el hambre, fuimos a cenar, descansamos un rato y ya nos fuimos de retirada al hotel a descansar. Había sido un día largo y aún nos esperaba otro al día siguiente.

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