Navidad 2025

El domingo 28 de diciembre el despertador nos sonó aún más pronto pues nuestro transporte, con el guía, nos recogían a las 07:00 a.m en el Monumento a Burns, y había que estar allí 15 minutos antes de la hora.

Como a esas horas no se encontraba nada abierto aún, el día anterior habíamos comprado unos cafés, y unas galletas para el viaje hasta que hiciéramos alguna parada para desayunar.

Nada más estar todos montados en el autobús, el guía nos indicó que la primera parada sería en una hora para desayunar, nos dejarían 30 minutos porque el local ya estaba avisado de la llegada del grupo, eran convenios que tenían.

Por lo que aprovechamos esa hora para dormir, el sueño era insufrible y el frío que hacía se llevaba mejor con la calefacción puesta.

Viaducto de Glenfinnan, Glencoe y Highlands:

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Llegamos a Balquhidder, el restaurante donde desayunaríamos, allí nos dieron una carta y pudimos pedir bebida mientras elegíamos que comer. Buscamos tostadas, pero la que no llevaba Wiski, llevaba Champán, algo que no sabríamos cómo estaría, pero no había más que elegir y no podíamos quitarle el champán ni el wiski. Nos decantamos por la de champán pues era con mermelada de fresa, al final no estaba tan mal pero no voy a mentir, sí que se le notaba el champán y en algunas zonas mucho más.

Antes de salir me cogí un café para llevar, pues aún me notaba agotada y sin fuerzas, necesitaba reponer energía para comenzar el día. Pagamos y nos fuimos al autobús a emprender el viaje.

Después de un par de horas de trayecto llegamos a nuestra primera parada, ya la habíamos visitados el día anterior, pero no nos importó la verdad, aunque había muchísima niebla y no se podían hacer fotos en condiciones. Nos habían dejado 15 minutos de tiempo para hacer fotos, pero al no poder verse nos dejaron en un punto diferente y con mejor vista de Glencoe. El frío no se podía negar pero las vistas realzaban la belleza del lugar. Las tierras altas no dejaban de sorprendernos.

Mientras luchábamos contra el frío, intentábamos fotografiar lo que podíamos, pues eran puntos maravillosos.

Seguimos el recorrido por el Fuerte William y continuábamos recorriendo las Highlands, maravillosos paisajes y multitud de montañas, no por algo más llaman las tierras altas.

Continuamos el recorrido con algo de lo más importante para mi, el Viaducto de Glenfinnan, o más común por ser el puente por donde pasa el Hogwarts Express en Harry Potter. Punto importantísimo que no podía faltar en mi viaje.

Nada más llegar, fuimos como cabras por el monte, subiéndonos a los altos a toda prisa, hasta que nos topábamos con hielo, algo que nos complicó bastante el día, el camino se encontraba congelado por lo que el ascenso tuvo que ser más lento de lo que debería, teníamos 1h 30’ en el viaducto pero cada punto merecía su plena dedicación.

Después de observarlo de lejos, fotografiar, posar y hacer alguna locura, bajamos para acercarnos y conseguir las mejores fotos, pero sobre todo para observarlo mejor y más cerca.

Como bien he mencionado antes, hacía mucho frío, el hielo parecía nieve helada, por lo que había que medir bien donde pisabas si no querías terminar cayendo al suelo o peor, resbalando en las subidas donde no solo había hielo sino barro y muchas piedras.

Para ser habituales a alguien se le ocurrió la sensatez, entiéndase el sarcasmo, de ir por el sitio más congelado que había para llegar a la cima. No se porque no veía el peligro y las complicaciones, pues mientras él me llevaba metros y metros de distancia yo no lograba dar un paso sin resbalar, poco a poco iba avanzando con paso firme intentando no caer, pero alguna pensó que lo mejor era agarrarse a mí para subir y que la ayudase. La conocía de algo? No, la había visto antes? Para nada, pero pensó q agarrarse a una completa desconocida por alguna razón era buena idea; intentando no ser bruta ni muy grosera la solté y le dije que no era buena idea agarrarse a mi, pues ni el camino era estable ni yo iba segura caminando por ahí mucho menos para ayudar a alguien.

La subida y el peligro merecieron la pena? Si, lo volvería a hacer? Por supuesto, pero esta vez sabiendo lo que me deparaba ese mal rato. Ver el viaducto era sentirte transportada en las películas, estar esperando el Hogwarts express que nunca llegó.

A medida que íbamos bajando vi un sitio que me pareció estupendo, sin gente alguna y bien ubicado para poder hacernos unas fotos juntos, pues en la cima yo no estaba muy por la labor con todo el cabreo que llevaba por la subida tan “tranquila” que tuve.

Una vez acabamos las fotos, la gente comenzó a llegar copiándonos la idea, pero alguno calló en el intento metiendo el pie en el hueco del regato.

Nos acercamos un poco hacia el Lago Shiel aprovechando las vistas a distancia, pues se veía mejor y no había tiempo suficiente para llegar hasta allí.

Una vez acabado nuestro tiempo libre regresamos al autobús, para poner rumbo al monumento del comando y pasar por Cairngorms, nos llevaron hacia una granja típica de allí (turística) a ver a los animales, sobre todo las vacas peludas escocesas.

Después de un rato nos llevaron a nuestra última parada, donde nos dejaban libres 30 minutos para pasear, Pitlochry. Habíamos estado el último día y nos habían dicho q lo más típico allí eran sus helados justo en una heladería en concreto, pero con el frío que hacía y la cola que había decidimos ir a por algo caliente.

Guiándonos por el olfato fuimos a por unas creps y nos sentamos al calentito tomando unas Coca Colas, cogimos una crep de Dubái y una crep de kinder; deliciosas. La camarera hablaba español por lo que aún estuvimos hablando un rato con ella, nos preguntó de dónde éramos, que habíamos visto y si nos estaba gustando.

Al terminar el tiempo libre nos pusimos de regreso a Edimburgo, a nuestra llegada nos despedimos y fuimos a dar una vuelta mientras hacíamos un poco de tiempo para comer. Hicimos una parada estratégica pues me apetecía una cafetería caliente y calentar las manos, aún con los guantes las tenía un poco frías.

Fuimos a cenar y al terminar, pasando antes por un mini súper a coger algo para beber, nos fuimos al hotel a descansar. El día había sido largo y aún nos quedaban cosas por ver.

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