El lunes 29 de diciembre intentamos no madrugar mucho, era nuestro último día entero en la ciudad y yo tenía la actividad que me habían cambiado del día 26, una actividad que iba a hacer yo sola, qué podía salir mal? Pues podía ser que no entendiese nada si me hablaban con acento Escocés, pero tenía esperanza, la esperanza es lo último que se pierde.
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Nos levantamos y fuimos a desayunar, pues hasta las 12:00 p.m teníamos tiempo, paseamos un poquito mientras íbamos acercándonos al Taller Canongate (Islander).
Antes de llegar pasamos en una tienda de nuestras favoritas, una tienda friki, llena de figuras, mangas, cómics, etc. Allí había sobres sorpresa de muchos animes pero vi uno de nuestros favoritos (Jujutsu Kaisen) y cogimos dos bolsitas para tentar a la suerte. Mientras Diego era el pesimista de que nos iba a tocar algo que no queríamos yo deseaba que me tocase mi personaje favorito; y la suerte me sonrió, no se lo podía creer y cuando abrió su bolsa, la suerte volvió a jugar a nuestro favor, su favorito estaba ahí.

Como dos niños llenos de felicidad fuimos caminado hasta el taller.
Al dar la hora de entrada, y mostrar el tiquet, Diego se fue a pasear por la ciudad mientras yo me ponía manos a la obra a crear mi propio Bolso. Si, era algo que tenía muchas ganas de hacer, como él no quiso hacerlo conmigo, cosa que entiendo por precio, lo hice sola. Mis miedos se esfumaron en cuanto vi que el “maestro” no tenía un acento tan marcado y lograba entenderle a la perfección.
Nos explicaron los tamaños que teníamos cada uno, cómo podíamos combinar y con qué tipos de marcas, de donde provenían las tiendas tan famosas, etc… En cuanto nos dejaron escoger, empezamos a mezclar colores, estilos.
Probé combinaciones y me costaba elegir entre dos, pero al final lo tuve claro, no me lo pensé más y cogí las piezas correspondientes y me senté en mi lugar.


Había entendido que una vez con todas las partes elegidas debíamos empezar el montaje y así lo hice, tenía el bolso medio montado cuando el otro “maestro” con un acento escocés que me resultaba muy complicado entender que me estaba diciendo, se acercó a hablarme. Lo único que pude entender fue “ It’s turning out really well” le di las gracias aun acomplejada porque no había entendido el resto de la conversación. Hasta que el otro chico me vio, me felicitó y comenzó a explicarnos cómo había que montarlo, decidí parar e ir esperando al resto.
Cuando termine mi bolso, simplemente vino a apretar los tornillos mucho más para no correr el riesgo de que se soltasen y se perdiesen.
Me había enamorado en cuanto lo vi terminado, era muy yo, lo había hecho yo y no podía decirse lo contrario. Estaba encantada con lo que había logrado hacer en una hora.


Al terminar nos dieron las bolsas para guardarlos y nos despedimos, Diego llevaba un rato esperándome y haciendo alguna que otra foto.
Nada más ir paseando entramos en alguna tienda que encontramos de Harry Potter, y fuimos camino a comer.
Sobre las 15:00 p.m teníamos el tour de los fantasmas de la peste, por lo que nada más terminar de comer, y comprar un café, fuimos hacia el local indicado para el tour.
Sala tras sala íbamos observando y escuchando atentamente lo que nos contaban, el guía era en inglés, pero llevábamos un audio guía en español, porque como bien mencioné antes la mayoría tenía acento escocés y sin quererlo soltaban expresiones escocesas, por lo que preferimos entender todo y coger el audio guía.

Terminamos el tour y nos fuimos a recorrer el cementerio que más actividad paranormal reporta en Edimburgo, Greyfriars Kirkyard, el mito comienza en el año 1998/1999, La historia del «fantasma» de Mackenzie lleva mencionado algunos siglos, pero su forma moderna del poltergeist revive una noche de lluvia de 1999. La leyenda extendida es que un hombre sin hogar, intentó refugiarse en ese año en la entrada del mausoleo de Mackenzie (un despiadado juez). En plena oscuridad, tropieza hasta caer dentro de una cámara con restos humanos y termina lastimado. Inmediatamente da testimonio de su experiencia de terror, y muchos empiezan a creer en el fantasma de Mackenzie haciendo maldades, más que en una simple caída.
Pero no solo se puede encontrar historias de terror, también se cuenta la historia de la lealtad de Bobby, un Skye Terrier, la leyenda cuenta que su dueño era John Gray, un vigilante nocturno de la policía de Edimburgo que murió por tuberculosis en 1858, tras el entierro el perro se quedó a custodiar su tumba durante 14 años, hasta el día de su muerte 1872. Los vecinos se encariñaron mucho con el animal, lo protegían y alimentaban, convirtiéndolo en emblema nacional de fidelidad. Existe la creencia popular de que tocar la nariz de la estatua trae buena suerte, lo que ha hecho que su hocico brille por el roce constante de los visitantes.

Avanzando un poco por el cementerio, encontramos las “lápidas” de Tom Riddell y Minerva McGonagalla, he de decir que está muy bien señalizado para que no te pierdas y las encuentres.

Una vez dimos por finalizada la visita al cementerio, seguimos paseando y fotografiando las zonas.
Fuimos hasta el mercadillo navideño, de nuevo, y nos cogimos unas crepes para merendar con unas bebidas, kinder y fresas vaya delicia.

Nos sentamos tranquilamente a comer mientras veíamos a la gente pasar y las luces navideñas encendidas, haciendo ese momento más especial.
Seguimos nuestro paseo hasta que dio la hora de cenar y fuimos a comer, después de cenar nos fuimos a descansar para finiquitar el día y coger el día siguiente con ganas.

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