Menorca
El jueves 07 de agosto llegábamos a Madrid a las 19:30 p.m desde Budapest, pero nuestro avión sufrió un pequeño retraso de 1 hora, por lo que cuando llegamos sobre las 20:40 p.m, más o menos, nos quedaban exactamente menos de 40 minutos para llegar a nuestra puerta de embarque, y poder coger el avión que nos llevaría hasta MAH- Aeropuerto de Menorca, teníamos previsto la salida a las 21:20 p.m, pero el destino tenía planes para nosotros. Por si no estábamos cansado aún del retraso anterior, el vuelo a Menorca también se retrasó 45 minutos más, lo que conllevó que pudimos llegar sin problemas y estar sentados esperando a que abriesen para embarcar.
Debido al retraso llegamos a Menorca a las 00:00 a.m de la madrugada, sin comer nada, cogimos un taxi, porque no había Bolt, ni Uber, nada, y nos llevó al hotel, Apartamentos Moon Dreams Los Lentiscos, a una hora más o menos desde el aeropuerto. Como ya había avisado del retraso ocurrido, cuando llegamos nos estaban esperando en recepción (que era 24h), una vez con el check-in hecho fuimos al apartamento e intentamos pedir algo para cenar sin suerte, pues nada repartía ya, ni un simple Burguer King nos cogía el reparto.
Sabíamos que en el recinto había “un restaurante” y bajamos pensando que igual tendríamos suerte y comeríamos un bocata o algo, cuando llegamos estaba cerrando y la chica estaba limpiando, nos hizo un favor enorme dándonos dos Coca Colas y unas bolsas de patatas, enseñando nuestra llave del apartamento, diciéndole el número del apartamento y prometiendo y más que prometiendo que mañana sin falta pasaríamos a pagar, pues no llevamos nunca efectivo encima; llegamos al apartamento con nuestra “cena” del día, y me dio por mirar en el monedero y tenía justo lo que la chica nos había dicho que era, por lo que no esperamos más pues sabíamos que estaba haciendo un favor enorme y era comprensible que no se fiase ya que no nos conocía de nadie, y seguramente mucha gente no cumple su palabra, por lo que bajamos corriendo y aún estaba allí, le pagamos y quedamos en paz. Nos lo agradeció mucho diciendo que podíamos haber esperado al día siguiente, pero así los tres quedamos mucho más tranquilos.
Comimos nuestra “cena” nada saludable, y nos fuimos a descansar.
Al día siguiente, nos levantamos y bajamos a desayunar al restaurante, al terminar fuimos en busca de un supermercado y compramos comida y bebida, tanto para desayunar todos los días que íbamos a estar como para cenar. También compramos toalla, gafas de esnórquel, crema y unas palas para jugar en la playa.
Dejamos la comida en la nevera y cogimos nuestras cosas y nos fuimos en busca de playas, era nuestro primer día y quedaríamos por allí cerca, viendo y disfrutando de playas de la zona, pero cambiamos de idea y nos fuimos en autobús a unas playas virgenes y calas preciosas.

Pasamos todo el día nadando, jugando, haciendo de las nuestras, comimos por allí cerca y nos regresamos para dar una vuelta por el centro y buscar un buen sitio para cenar.
Los siguientes días fuimos a playas vírgenes preciosas, cada cual mejor que la anterior, nadábamos paseábamos por las zonas buscando más calas en los lugares que estábamos, haciendo fotos, peleándonos con las gaviotas, temiendo los tiburones y sobre todo disfrutando al máximo de las aguas, el momento y las vistas.


De recogida en el hotel aprovechábamos viendo el atardecer aunque llegábamos siempre tarde para ir al punto más motivador de Menorca, localizado para ver el atardecer. También intentábamos aprovechar un poco la piscina y nos sentábamos a tomar unos cócteles en el bar del hotel.



Nos acercamos paseando viendo que tenía que ofrecernos la ciudad, llegamos al acantilado más famoso de Menorca, precisamente por ser el punto donde la gente se reúne a ver el atardecer, pero ese día no nos daba tiempo, solo a ver cómo era todo.

El último día que estábamos en Menorca, decidimos quedarnos por ahí ya que habíamos visitado todas las playas vírgenes famosas, y medio descansar un poco de cala en cala, por lo que recorrimos en todo el día todas las que había alrededor. Y para mí mala suerte, porque si algo me acompaña es la mala suerte, primera cala que piso, noto como me comienza q picar la pierna nada más pisar en unas hierbas que había en el agua, me acerque hasta la roca donde estaba Diego esperando y el picor, ardor no cesaba, pensé que algo me estaba dando alergia, el que? No lo sabía, nada más salir del agua me fijé que en diferentes zonas de mi pierna estaba rojo, el picor y escozor era horrible porque al mismo momento me dolía.

Mi cabeza no paraba de maquinar y pensé en todas las posibilidades, mientras íbamos camino a otra cala pasando tiempo y tiempo, mientras mi pierna no cesaba con sus molestias. Llegamos a la otra cala y lo primero que hice fue meterme en el agua limpia y por fin se comenzó a ir calmando.
Si, me había picado una medusa, y no no había acudido al médico, una vez lavada y vuelta a lavarla me dio por ponerle AfterSun de aloe vera, e de decir que me calmo bastante por las noches. Por suerte no noté fiebre ni ningún otro efecto quitando el picor y escozor o dolor.
Esa misma tarde – noche, fuimos a ver el famoso atardecer, y si, he de decir que fue espectacular, ahí estábamos nosotros con nuestros bocadillos y nuestra bebida esperando y con un sitio increíble. Vimos como la gente se volvía loca y se lanzaba acantilado abajo mientras se grababan, volvían a subir y se volvían a tirar. El acantilado no era pequeño.


Esa noche nada más llegar al apartamento, hicimos un pedido de cena a domicilio, pues ya no nos apetecía salir, queríamos cenar pronto y descansar porque nuestro vuelo salía a las 10:00 a.m del día siguiente.
Según llegó nuestra comida, cenamos, guardé todas nuestras cosas y nos fuimos a descansar para coger por la mañana el vuelvo de regreso a casa, poniendo fin a nuestras descansadas y merecidas vacaciones.

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