El destino elegido para nuestra luna de miel había sido Nueva York, del domingo 16 de marzo al martes 25 de marzo.
Cogimos el vuelo el domingo 16 de marzo a las 10:05 a.m en Madrid- Adolfo Suárez Barajas Aerop. En la terminal 2, tuvimos una escala de 55 minutos en Zúrich, el vuelo hasta Zúrich duró 2 horas 15 minutos. Cuando llegamos tuvimos que ir a todo correr, tuvimos que cambiar de terminal y el tiempo era muy justo… nadie se imagina la carrera que nos echamos, para llegar y un “control” nos detuviera haciéndonos preguntas: por qué íbamos a Nueva York? Cuánto tiempo? Que teníamos pensado hacer? Que íbamos a visitar?? De los nervios por perder el vuelo no daba respondido por lo que se ocupaba Diego, pero el señor quería que yo participara y no nos dejó entrar hasta que logró hacerme un porrón de preguntas que fui contestando una por una, incluso alguna mal contestada. Los nervios no ayudaban en mi inglés. Terminó de interrogarnos y nos dejó pasar, por suerte llegamos y aún nos hicieron esperar porque el avión estaba teniendo unos problemas.
Cuando por fin lograron solucionar todo, comenzamos a embarcar, y vimos como un actor de NCIS: Tony & Ziva, el mismísimo Michael Weatherly, cogía nuestro mismo vuelo.


El vuelo duró 9 horas 25 minutos, en los que nos dieron comida y bebida. Debido a los problemas que tuvimos con el avión en vez de aterrizar en el aeropuerto JFK- Intl. John F Kennedy (terminal 1), en Nueva York a las 17:40 p.m, llegamos casi a las 20:00 p.m, recogimos las maletas mientras a lo lejos seguíamos viendo al actor, y nos fuimos de camino al hotel, OYO Times Square (4E).
Llegamos al hotel y el recibimiento que obtuvimos fue cabreante, tanto que mientras yo solo quería marcharme ya de allí, Diego no paraba de cabrearse soltando muchas cosas por la boca, pues resulta que nada más para poder hacer el check-in nos pidieron, 400€ y pico de tasas turísticas (si, un dolor de riñón, ni más ni menos) y por si fuese poco, 500€ de fianza… y con una sablada de casi 1000€ perdidos en un día entramos en la habitación, que era pequeña pero no nos importaba ya que solo era para dormir, cosa que querían cambiarnos por una habitación más grande por 20€ más cada noche, a lo que dijimos No Gracias.
Mientras intentábamos que se nos pasase el cabreo, ni nos hablábamos ni nos mirábamos, pues cuando nos enfadamos tenemos un carácter muy fuerte y es mejor dejarnos tranquilos, estábamos tumbados en la cama. Cuando los ánimos se fueron relajando nos miramos y decidimos que ya era hora de ir a visitar un poco la ciudad. No, no teníamos Jet Lag, pero había 6 horas de diferencia menos que en España.
Salimos del hotel y comenzamos a pasear, lo primero que nos llamó la atención fue las luces y allí fuimos, Times Square era tal como lo habíamos visto en todos los lados, pero estábamos ahí y aunque aún no podíamos sentir inmensa alegría por lo ocurrido hacía apenas unas horas, queríamos disfrutar nuestro viaje de luna de miel.

No nos imaginamos que en esa época del año pudiese haber tanto turista por ahí, pues normalmente hay clases y trabajo, pues Nueva York estaba abarrotado de gente por cada calle o cm de ciudad que recorríamos.

Era una maravilla, que entre el cansancio del viaje (llevábamos más de 24h sin dormir) y el cabreo nos costaba asimilar donde estábamos y lo especial que era todo. Encontramos un grupo bailando mientras grababan su videoclip y allí nos quedamos a verlos y grabarlos, hasta que terminaron su coreografía y se fueron no nos movimos.
Nuestro paseo nocturno no fue de miles de horas, aprovechamos a cenar, obviamente lo típico de EEUU son las hamburguesas, pizzas y cosas así, asique no había mucho problema.

Encontramos la tienda de m&m’s, que debido a las horas ya estaba cerrada entonces tuvimos que dejar esa parada para otro día, observamos el humo de las famosas chimeneas.

Y decidimos recogernos e ir a descansar, porque ya no teníamos ni energía, ni fuerzas. Y al día siguiente era un día muy largo, con mucho que ver pero sobre todo un día especial.

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