Nueva York 2025

El lunes 17 de marzo, comenzamos el día bastante pronto, ya que la ciudad que nunca duerme nos despertó a eso de las 09:00 a.m, nos levantamos y nos preparamos, terminamos de adecentarnos y salimos de la habitación para ir a desayunar.

Terminamos de desayunar y comenzamos a recorrer la ciudad con muchas ganas y mucha alegría, habíamos descansado y dormido lo suficiente como para aprovechar al máximo y llenarnos de la magia que transmitía Nueva York.

Fuimos paseando hasta el Rockefeller Center, donde nos encontramos una pista de patinaje, muy cerquita estaba la Catedral de San Patricio, que por algún motivo que en ese momento no sabíamos se encontraba con vallas por toda la calle.

Según avanzábamos visitando cada pequeño rincón, cada lugar nos alucinaba la cantidad de belleza que podíamos encontrar a dos pasos.

Entramos en la tienda de Nintendo, en una juguetería llena de diversos juguetes incluso para probar.

Seguimos caminando, entramos en Bryant Park, nos deleitamos con las vistas que se podían apreciar desde ese punto

Continuamos nuestra marcha, dejando todo atrás y encontramos la tienda en la que yo quería entrar, la tienda de Harry Potter, y ahí durante unos largos minutos fui feliz disfrutando de la ambientación y el diseño. Ya os he mencionado lo fanática de Harry Potter que soy, y que cualquier mínima cosa, por pequeño que sea el lugar que haya, allí estoy yo de cabeza.

Una vez terminada nuestra visita en el punto clave para mi, seguimos nuestro camino por diversas calles, contemplando y sonriendo a cada paso que dábamos y con cada cosa que veíamos.

Las catedrales nos llamaban la atención, los típicos autobuses estadounidenses amarillos estaban en cada calle, la multitud de banderas en los hoteles, el propio diseño interior de los hoteles.

Y aunque el tiempo parecía no querer acompañarnos, pues estaba el día medio lluvioso, medio raro, seguimos caminando hasta llegar a Grand Central Station, parada y entrada obligatoria.

Nunca me imaginé que llegaría el día, que después de ver la estación en millones y millones de películas o series, yo estaría ahí mismo pisando ese suelo y viendo como la multitud corría por la zona.

Después de soñar despierta un rato, fuimos paseando de nuevo a donde los llevasen nuestros pies esta vez. Y ahí estábamos nosotros y el destino.

Mientras paseábamos durante horas, llegó la hora de comer, el estómago nos pedía comer y fuimos a una de las típicas pizzerías de porciones grandes (Joe’s Pizza), que ofrecían porciones más bebida por 2$.

Después de nuestra parada obligatoria, continuamos la ruta. A pocos metros nos encontramos con el famoso edificio del New York Times.

Pasamos el rato paseando mientras llegaba la hora de la verdad, la hora más importante del día, el día importante era ese, el regalo de bodas para Diego estaba por llegar. Y llegó la hora.

Nos encontrábamos enfrente del Madison Square Garden para asistir al partido de la NBA, para ver a los Knicks. Ese había sido mi regalo de bodas para Diego, ver el partido de los Knicks contra Miami Heat, ya que no podíamos asistir al que jugaban contra los Lakers.

El simple echo de poder estar ahí, de ver un partido de la NBA, de disfrutarlo y vivirlo, de sentirlo, de emocionarse y frustrarse con el equipo era un sueño hecho realidad, un sueño que estábamos cumpliendo juntos. Y que mejor manera que con la victoria de los KNicks.

El partido se nos hizo corto, cuando quisimos darnos cuenta ya estábamos saliendo del estadio, y a los alrededores estaba toda la gente aglomerada esperando la “salida” de los jugadores, las luces de colores iluminaban la zona, los edificios se presenciaban llenos de luces de colores, una iluminación impresionante.

Nos fuimos de camino al hotel parando para cenar, probamos una de las típicas cadenas de hamburguesas, que decían ser baratas, Emily, barato si pero las hamburguesas eran muy muy pequeñas. Al terminar fuimos pasando y haciendo fotos a nuestro paso, mientras nos retirábamos al hotel a descansar.

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