El miércoles 19 comenzamos nuestro día temprano como todo los demás, nos preparamos y fuimos a por el desayuno, esta vez iríamos al Krispy Kreme, una tienda de donuts súper famosa donde por la mañana nada más entras vas hacia donde están haciendo los donuts y te dan uno de regalo, y así fue hicimos nuestro pedido y mientras lo esperábamos yo me fui a ver la fabricación y me comí mi primer donut gratis, aún estaba caliente pero estaba delicioso.
Personalmente he de decir que son los mejores donuts que he probado, están riquísimos y te dejan las ganas de comer más.
Una el ex con nuestro pedido en la mano, nos fuimos al Starbucks a por nuestros cafés, y allí aprovechamos a desayunar. Antes de irnos del local me cogí otro café para el camino y comenzamos a pasear.
Era un día con mucho que hacer en diferentes puntos, y tan diferentes, por lo comenzamos caminando hacia Central Park, donde volvimos a hacernos unas fotos, de ahí nos fuimos al Washington Square Arch, o mejor llamado por nosotros, el arco del triunfo de Nueva York, pasando por Chinatown y comprándonos unas fresas por un dólar. Una vez en el arco aprovechamos a visitar y hacernos fotos, pues estaba más que transitado por las palomas.

Una vez conformes con nuestro momento y nuestras fotografías, pusimos rumbo a la otra punta de la ciudad, nos dirigiríamos a nuestra siguiente parada, el Puente de Brooklyn.
Pero hay que decir que antes de llegar hicimos el recorrido inverso; por lo general la gente lo cruza de Nueva York a Brooklyn, y regresa, pero nosotros fuimos por un puente continuo al lado del tren y pasamos por Brooklyn en busca del puente original, intentamos ser buenos frikis y buscar la comisaría 99, sin éxito obviamente. Y después de tanto andar por fin lo apreciábamos al final de la calle.

Lo cruzamos tomándonos nuestro tiempo y cruzándonos muchísima gente, haciendo fotos, pidiendo que nos hicieran alguna, haciéndole fotos a alguna pareja o familias, observando las vistas y sobre todo apreciando la belleza.

Una vez llegamos al final, fuimos en busca de un lugar para comer, reponer fuerzas para después continuar nuestra ruta diaria.
Nada más terminar de comer, fuimos a visitar algo que nos rompe el alma, pero es un punto clave y visita obligatoria siempre, cultura o historia pero es un hecho que hay que aceptar e ir. Las torres gemelas, o mejor dicho, donde antes estaban las torres gemelas y ahora se encontraban un monumento en forma de dos fuertes enormes con todos los nombres de la gente que allí había perdido la vida y el museo del 11S, un trágico accidente que nunca se borra de las memorias de la gente.

Que puedo decir, estar allí en ese punto era un claro recordatorio de lo que un día pasó, ver el espacio que antes ocupaban las dos torres de oficinas y saber cómo se vinieron abajo en cuestión de minutos. Como tantísimas personas, perdieron allí la vida, servicios de asistencia incluidas, era quebrarse algo de nuevo. El silencio que había allí, escuchando simplemente el ruido del agua, devastador.
También aprovechamos a visitar el Oculus, su nombre oficial es World Trade Center Transportation, una estación que está justo en la zona de las torres, fue diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava.

Cerca de donde nos encontrábamos estaba World Street, y allí fuimos encaminados al toro, dicen que si le tocas los testiculos te da buena suerte en el dinero y por ello había dos colas, una para hacerse la foto con la cabeza del toro y otra para tocarle sus partes.
Obviamente nos pusimos en la cola para hacernos la fotografía con el toro, ya nos costaba hacer una con tanta gente como para ir a dos.

Seguimos caminando y pusimos rumbo en busca de uno de los puntos, donde se suponía que se podía lograr ver, la Estatua de la Libertad. Cual fue nuestra sorpresa? Nada más llegar al punto, nos encontramos que todo, y cuando digo todo es TODO el paseo están vallado con un muro enorme, consecuencia, no podíamos ver nada, ni el agua. Diego que es un poco más algo subió los brazos y comenzó a hacer zoom con el móvil para lograr avistaría, pues ya en el puente de Brooklyn logramos verla de esa forma.

De regreso al centro de Manhattan, pasamos por el famoso rascacielos Empire State. Por la calle también nos encontramos con las famosas maletas de Louis Vuitton, eran impresionantes pero he de decir que me resultó algo raro, pues se suponía que eran una tienda y un bar donde se podía comer y beber, pero no había ventanas (lógicamente).


Terminamos nuestra ruta dando diversos paseos y regresando siempre al mismo punto de Manhattan, Times Square, pero haciendo dos paradas para llevar al hotel, unos Krispy y un café.
Vimos algunas de las actuaciones que había en Times Square, entramos en alguna que otra tienda y nos fuimos de retirada al hotel, pues en un rato saldríamos a cenar y daríamos el día por terminado. Estábamos agotado después de haber recorrido tantos Km, en puntos del mapa totalmente diferentes, lados opuestos.

Deja un comentario