Nueva York 2025

El viernes 21 de marzo nos levantamos a la misma hora de siempre, nos preparamos y salimos a desayunar. Habíamos cogido por hábito coger los donuts y después ir a por café mientras comíamos allí, terminar y recorrer el lugar, por lo que no iba a ser diferente; el día anterior tuviéramos que amoldarnos por culpa del tiempo, pero ese día hacía un soleado y maravilloso día, tanto que daban ganas de caminar y caminar.

Comenzamos el recorrido yendo por un café en una plaza espectacular donde durante unos minutos nos tomamos nuestro tiempo para contemplar y disfrutar, a la sombra hacía algo de fresco pero al sol te derretías de calor.

Continuamos con el recorrido caminando por unas antiguas vías de tren, que habían convertido en paseo, con sus plantas, sus asientos y sus pequeñas estatuas y zonas de relax.

Hicimos parada importante en The Vessel, una estructura bastante futurista situada en Hudson Yards que tiene más o menos 154 tramos de escaleras, aunque a simple vista no lo parezca. Obviamente subir no es gratis, vale unos 15$ la entrada, nosotros decidimos verlo por fuera y continuar la ruta.

Aprovechamos a hacer todas las fotos posibles y continuamos la ruta turística, nuestra siguiente parada era las islas flotantes, Little Island, en el Pier 54, si justamente punto clave de la visita pues el secreto oculto es que la noche del 18 de abril de 1912 entre fuertes lluvias, los supervivientes del Titanic y los pasajeros del Carpathia llegaron al Pier 54. Hoy en día el único vestigio que queda del Pier 54 de la naviera de Cunard- White Star, es un arco metálico oxidado junto los los postes en el agua.

Después de inspeccionar todo Little Islandia, sus alrededores cercanos, fotografiar y disfrutar seguimos caminado hasta encontrar un punto excepcional desde donde había unas increíbles vistas, una pequeña playa y desde donde pudimos avistar muy a lo lejos y con súper zoom la estatua de la libertad, nos sentamos en las hamacas de la playa, aprovechamos el buen momento para tomarnos un break y fotografiar lo que creíamos era maravilloso.

Después de nuestro recorrido y nuestras paradas, fuimos a comer y continuamos dirección al centro y camino a la biblioteca nacional. Allí entramos y visitamos todos los recovecos del lugar.

Después de un buen rato y bonitas vistas, nos retiramos un rato al hotel para hacer tiempo hasta la hora de entrada al mirador.

Antes de la hora programada para el mirador, nos hicimos unas fotos nocturnas en San Patricio y visitamos la pista de patinaje del Rockefeller, onde iluminada era espectáculo puro.

Después de haber estado un buen rato que nos dejó miles de recuerdos y otras tantas fotos .

Poco a poco llegó la hora del punto de encuentro y allá nos fuimos; nos dejaron entrar con las cosas. Una vez arriba estudiarnos las vistas y aprovechamos a respirar hondo, inmortalizando en algo permanente para el recuerdo.

Una vez tomado todo nuestro tiempo de tranquilo bajamos y nos fuimos al hotel donde decidimos ponernos a descasar y recargar pilas al máximo.

Dimos por terminado y finiquitado el día.

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