El viernes 27 de diciembre nos levantamos pronto para coger el tren que nos llevaba al centro de Venecia, a las 09:00 a.m ha estábamos saliendo de la estación y yendo a desayunar.

Mientras paseábamos tuvimos una pequeña emergencia, entonces entramos en un bar muy lujoso, en la plaza de San Marcos donde pedimos un café y un chocolate, la emergencia más cara de mi vida.

Al terminar seguimos paseando e hicimos una videollamada para dar una sorpresa a mi suegra que andaba por allí, mientras observábamos la zona y me cogía mi café en el Starbucks, fuimos a su encuentro para pasar un día diferente.
Tomamos algo al lado de un muelle, paseamos y fuimos a comer juntos.
Después de comer montamos en la góndola y dimos nuestro recorrido por los canales de Venecia.

Entramos a contemplar las catedrales, hicimos fotos, recorrimos Venecia, paseamos por el mercadillo y algo compramos.
Nos cruzamos con tienda peculiares, alguna de F1, de trajes militares y de aviación, tiendas de anillos especiales con caras de personajes de ficción, las típicas tiendas de máscaras…
Paro tras paseo, calle tras calle y conversación tras conversación iba oscureciendo y el día se iba terminando, antes de ir a cenar y acompañarlas al hotel, fuimos a un supermercado porque tenían que comprar, al salir las acompañamos al hotel y dimos nuestro paseo nocturno por Venecia hasta la hora de coger el tren de regreso a Mestre.

Sobre las 22:00 p.m cogimos el tren de regreso, donde nos pasaron cosas peculiares, una vez en Mestre cenamos y paseamos haciéndonos alguna fotografía en los adornos navideños.

Y nos fuimos de retirada al hotel, pues era noche cerrada y a penas se lograba ver nada, por lo que terminamos el día viendo algo en la habitación del hotel.
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