Japón
El viaje más deseado para nosotros se acercaba, llevaba todo un año organizándolo, midiendo paso a paso cada día y recalculando que íbamos a hacer cada día.
Empezamos con mal pie, pues la aerolínea con la que íbamos, Air China, no nos dejó hacer el check-in y no sabíamos el motivo. Por lo que hasta que llegáramos a Madrid no podía estar tranquila.
Llegamos a Madrid sobre las 07:00 a.m y el vuelo lo teníamos a la 13:00 p.m, por lo que llegábamos con tiempo suficiente. Antes de ir a desayunar fuimos a solucionar el problema surgido, pues habíamos pagado así que tenían ir mandarnos si o sí en cualquier vuelo a Japón. Yo no me quedaba tranquila sin solucionar las cosas.
Nos acercamos a preguntar en atención al cliente y nos mandaron al mostrador de Air China para que nos solucionasen las cosas. Allá fuimos, una chica muy amable nos atendió y nos explicó que algunas aerolíneas extranjeras no te permiten hacer el check-in si no eres del país o estás en el propio país, por lo que me dijo que estuviese tranquila que todo estaba bien. Ella se encargó de hacernos el check-in y darnos las tarjetas de embarque de los tres vuelos, pues teníamos dos escalas, la primera de 4h 25 minutos en Frankfurt y la segunda de 4h 5 minutos en China.
Una vez ya con las tarjetas de embarque en la mano pude respirar, pues sin saber cuándo había dejado de respirar. Em alivio se apoderó de mí y de pronto me llegaron las ganas de desayunar, comenzaba a tener hambre, por lo que nos pusimos en camino a desayunar ya dejando las maletas facturadas y olvidándonos de ellas hasta nuestra llegada a Japón.
Cuando por fin montamos en el avión el viaje hasta Frankfurt nos resultó corto, al llegar, fuimos a comer y tomarnos un café mientras esperábamos el siguiente vuelo.
Del aeropuerto de Frankfurt pusimos rumbo a China, con un tiempo de vuelo bastante agotador, fueron 10 horas 50 minutos. Durante todo el vuelo las azafatas se encaramaron de hidratarnos y darnos las comidas que los correspondían.

Durante las primeras horas decidimos ponernos a ver películas, mientras uno veía el Señor de los anillos, el otro Harry Potter. El dolor en el culo para mí se iba incrementando a medida que avanzaban las horas en el avión, por lo que utilice algunos cojines de los que nos dieron para ir soportando las horas.
Cuando nos dimos cuenta ya nos estaban trayendo el desayuno, pues nos habíamos quedado dormidos unas largas horas, por suerte.

No podíamos quejarnos, la comida estaba bastante decente y cada poco tiempo pasaban a traernos bebida.
Y por fin después de unas horas interminables llegamos a China, donde nos tocaba esperar al avión. No teníamos internet, ni teléfono, la wifi del aeropuerto iba mal no, lo siguiente, no podíamos comprar bebida ni nada para picotear porque no teníamos la moneda, por lo que cogimos en una fuente que había en el aeropuerto unos vasos con agua y esperamos.
Una vez en el avión nos quedaban tan solo 2h 45 minutos de vuelo a nuestro destino final, nuestras ansiadas y merecidas vacaciones. Nos dieron la merienda y la cena y nos dieron bebidas también.

Y ya a medida que avanzamos la intensidad de la felicidad iba floreciendo en nosotros, estábamos agotados del vuelo, con dolor de culo pero estábamos encantados de estar en ese momento y en ese lugar.

A las 20:40 p.m del día 02 de agosto, estábamos aterrizando en el aeropuerto de Narita, por fin, y ahí comenzaba nuestra aventura.
Bajamos del avión y nos fuimos a recoger el equipaje, obviamente las cosas no habían mejorado a pesar de estar donde estábamos, nos faltaba una maleta, no aparecía por ninguna lugar y yo ya no podía más de si, estaba siendo un comienzo de viaje horrible, entre no saber si podríamos viajar por no poder hacer el check-in y ahora la maleta…. Un señor muy atento, estuvo con nosotros, preguntándonos cómo era la maleta, que forma tenía, etc… hizo unas llamadas y con todo el pesar nos comunicó que nuestra maleta se la habían quedado en China para abrirla, querían revisarla. El hombre nos dio un sobre con dinero para que pudiésemos comprar ropa, diciéndonos que le habían comunicado que el día siguiente le mandarían la maleta y él nos la mandaría al hotel que nos despreocupáramos y nos mantendría informados.
Después de dos horas en el aeropuerto solucionando el asunto de la pérdida de la maleta, nos fuimos en busca del tren para comenzar nuestro camino al hotel.
Llegamos al hotel, Henn na hotel Tokyo Akasaka, donde nos recibieron unos robots para hacer el check-in, si se notaba te estábamos en el futuro. La diferencia con España eran 7 horas más, una vez con el check-in hecho nos fuimos a la habitación a darnos un agua y salimos a cenar y dar un paseo nocturno por la ciudad.

Nuestras caras reflejaban el agotamiento, el estrés, y la mala hostia, pero aún así la alegría asomaba por estar en el lugar que queríamos estar Japón.
Y así después de un paseo y una buena cena, nos fuimos a descansar para comenzar con ganas el día siguiente.

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