Verano 2024: Japón

Tokyo

El sábado 03 de agosto empezaba nuestro primer día completo en Tokyo, nuestro primer destino de esos 15 días en Japón, nuestra alarga sonó a las 07:00 a.m, ya había amanecido hace horas, parecían las diez de la mañana y tan solo eran las siete.

Salimos del fresquito del hotel y nada más salir ya hacía un calor infernal, era salir puerta fuera y comenzar a sudar. La noche anterior habíamos comprado en el 7 eleven, que eran 24h, algo para desayunar, por lo que ya estábamos desayunado y comenzamos a visitar teníamos un planing perfectamente compuesto para cada día.

Comenzamos con el itinerario caminado hacia el Santuario Hie Hinja, el hecho de estar en las calles, de haber descansado el tiempo suficiente y no presentar Jetlag nos dejaba disfrutar mucho más de cada rincón, viviendo la experiencia y enamorándonos de que milímetro de la ciudad.

Continuamos nuestro recorrido hacia el Palacio Imperial y los Jardines Orientales del Palacio Imperial, parando en los templos que nos aparecían por por el camino y deleitándonos con cada instante.

Durante el trayecto hicimos parada estratégica para coger café e hidratación para continuar.

Una vez llegamos a nuestro destino comenzamos a hacer fotografías, disfrutando del momento y tomándonos nuestros descansos necesarios aprovechando para enamorarnos cada vez más de los lugares.

Seguimos conociendo y recorriendo, con parada para café y continuamos a nuestro siguiente destino Akihabara y el Santuario Senso-ji.

Una vez llegamos a Akihabara, decidimos que dejaríamos para disfrutar y pasear más tranquilamente por el Santuario Senso-ji para la noche, pues queríamos aprovechar paseando por cada tienda de Akihabara, la zona para frikis (como nosotros) más friki.

Poder disfrutar de cada recinto, cada figura única, de cada manga, comparar los precios pues sabíamos que antes de irnos de Tokio acabaríamos comprando bastantes cosas.

Después de largas horas en Akihabara decidimos poner rumbo a Teamland Planets.

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Teníamos que escanear nuestro tíquet a la 13:30 p.m, por lo que aún teníamos un largo camino para llegar. Obviamente cogimos el transporte público, y ahí descubrimos que había unos pases de metro y bus 24h muy económicos, por lo que decidimos cogerlos todos los días. Pero un pequeño problema con el transbordo de metro, donde no localizamos la siguiente estación nos hizo comenzar a ponernos tensos, eran las 13:15 p.m y estábamos a 10 minutos en coche de Teamland, por lo que Diego ya enfadado desistió resignándose a no llegar y perder el dinero, mientras yo buscaba alternativas sin decirle nada. Ya con la alternativa lograda le mandé seguirme a tan solo dos pasos de donde estábamos para esperar el Uber que venía a recogernos en dos minutos. Y así, llegamos al museo en menos de 10 minutos.

Entramos, nos mandaron acceder a una sala donde debíamos dejar el calzado y los bolsos o mochilas en las taquillas, una vez concluido disfrutamos de las salas, era nuestro primer museo sensorial, algo que queríamos disfrutar si o si.

Cada sala transmitía algo diferente, calidez, paz, fantasía, sueños…. Cultura.

Si tuviéramos que elegir una sala como favorita sería complicado, pues cada una nos llegaba de maneras diferentes, pero la experiencia de caminar por una sala con el agua y que los peces Koi estuviesen ahí, era como si fuese real, aún sabiendo que eran hologramas se vivía de formas maravillosas.

Acabamos de visitar el museo y decidimos ir a comer ya que se acercaban las 15:00 p.m y teníamos hambre, por lo que fuimos caminando buscando donde comer.

Una vez terminamos de comer tranquilamente nos fuimos al Parque Ueno y el Templo Kanejy, allí paseamos pacíficamente en la naturaleza, contemplando su belleza y cada rinconcito único, comprando bebida para hidratarnos donde podíamos y haciendo cada ritual de sus cultura para acceder a los templos.

Si algo teníamos claro que íbamos a hacer también en algún templo, era coger un Ema y dejar nuestro deseo escrito en él. Se complicaba la elección del Ema pero teníamos claro que queríamos escribir.

Y así dejábamos nuestra pequeña huella con la esperanza de que los deseos se cumplan y los sueños se hagan realidad. Para sorpresa de nadie, mi elección final del Ema fue la flor de loto, una flor que transmite tanto y es tan preciosa, que me encanta.

Una vez finalizado nuestro recorrido al parque, nos tomamos un merecido descanso, después de tantos quilómetros andados, para reponer un poco de fuerzas y poner rumbo al hotel para darnos una ducha, cambiarnos y acudir a nuestra cita especial para cenar y nuestra ruta nocturna por los puntos que habíamos dejado para la noche; pues si algo tenía Tokio es que la paz de caminar a las tantas de la noche y madrugada era incalculable.

Salimos del hotel ya listos para acudir a nuestra mágica cita, algo que lógicamente no podía faltar en la agenda. Tendríamos que estar en el Pokémon cafe, pero por imposibilidad de reserva ya que fue totalmente imposible reservar cualquier día en cualquiera de los dos restaurantes en las dos ciudades donde estaríamos que los tenían, adelantamos la cita mágica.

Y ahí estábamos nosotros, ilusionados, sintiéndonos dentro del mundo mágico, con la ambientación y la comida especial sin saber qué escoger de todo. Por lo que nos decantamos por dos pociones mágicas para beber, y unas comidas fabulosas con postres exquisitos.

Ya con la cena terminada salimos a disfrutar de la zona ambientada totalmente en Harry Potter, pues estábamos al lado de la estación de metro de Akasaka que estaba ambientada de esa manera.

Las columnas estaban iluminadas con los colores de las casas, tenían sus asientos para que pudieses hacer un descanso y aprovechar para hacer una buena fotografía en el asiento de tu casa favorita.

Salimos y nos fuimos caminando al Templo Senso-ji un espectáculo de noche. No hay palabras suficientes para describir cada templo ni su arquitectura.

Después de estar un buen rato paseando por él y deleitándonos descubriendo sus secretos, fuimos a nuestro último destino que visitar en ese día, el Tokyo Skytree, buscamos un buen punto para fotografiarlo y seguimos caminando visitando las zonas y puntos de no interés o no famosos, pero sí interesantes cuando quieres conocer un país o una ciudad en este caso.

Después de tanta belleza, vistas maravillosas, intensos sentimientos… nos fuimos dirección al hotel como retirada, necesitábamos descansar, nuestro día intenso lleno de andar y conocer estaba haciendo que nuestro cuerpo gritase basta. Por lo que descansar iba siendo la opción más acertada.

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